Pasos

Así se llama a las estaciones de la Vía Sacra. El origen de estos pequeños altares, situados en algunas de las calles de Olivenza, hay que buscarlo en la procesión de los Pasos, en la que el patrono de Olivenza, el Señor de los Pasos, recorría en Domingo de Pasos, o de Pasión. Son últimos vestigios de la herencia de la Semana Santa portuguesa en la ciudad. Se desconoce la antigüedad y autor de estas pequeñas capillas, aunque por su forma exterior podrían datarse en el siglo XVIII.

Hoy son cinco los pasos que se conservan en las calles: Santa Lucía, Plaza de Santa María, Ramón y Cajal, Caridad y Paseo de Portugal, la mayoría de ellos son de iguales características: fachada encalada rematada por un frontón curvo partido con s en los extremos y en su centro una cruz. Hoy han sido reformados cambiando sus antiguos portados de madera por enrejados con acristalamientos que dejan ver su interior, colocándose paneles de azulejo historiado que recuerdan imágenes de la Pasión de Cristo.

Exterior: Destacan ligeramente de los muros de las fachadas de las casas, aunque construidos en este caso con sus mismos materiales sencillos, y encalados. Los más llamativos reproducen formas neoclásicas en torno a una portada alta, rematada en arco de medio punto y enmarcada en falsas pilastras que simulan sostener un entablamento de diferentes cornisas sobre el que destacan acroteras laterales, y en el centro un remate en frontón con la cruz. Los antiguos portones de madera que no dejaban ver el interior han sido sustituidos hace poco por puertas enrejadas y acristaladas.

Interior: Los originales también mantenían un interior muy sencillo, sin adorno. Recientemente se han enriquecido con azulejo historiado de base industrial y acabado artesano con motivos de la Vía Sacra.