La antigua Cámara Agraria

 

Si la arquitectura militar constituye nota dominante en la etapa de soberanía portuguesa, la etapa de soberanía española que se abre con el Tratado de Badajoz de 1801 vendrá marcada por la impronta de la obra civil. A finales del siglo XIX y principios del XX se llevan a cabo en Olivenza una serie de realizaciones de innegable importancia histórica, aunque de carácter más utilitario que monumental: la carretera a Badajoz , con sus dos puentes de fábrica; la Plaza de toros, enclavada en el baluarte de la Reina ; el Parque de la Democracia, en los fosos del Baluarte de San Pedro ; el Mercado de Abastos y las Escuelas Manjonianas, ocupando los ámbitos despejados en torno a las Puertas de San Francisco y Nuevas ; la urbanización como paseo público del antiguo Terreiro de Santo António ; la construcción, en fin, de los teatros Sequeira y Chapí, éste último aprovechando el cañón de bóveda del viejo Parque de Ingenieros, luego transformado en Bodegas, etc…

La Olivenza española, como ya vimos en el caso del alcázar, adapta a nuevas funciones las estructuras urbanas y renueva los usos de los inmuebles heredados de su pasado militar portugués. Este proceso sincrético se dio tanto en la esfera pública como en la privada. Importantes familias procedentes de otros puntos de España, algunos de ellos descendientes de los ganaderos mesteños atraídos por el proceso desamortizador, comenzaron a instalarse en Olivenza a mediados del XIX y a levantar más tarde sus propias viviendas. El estilo adoptado por esta nueva burguesía ligada a la tierra, a la industria o al ejercicio de las llamadas profesiones liberales fue el modernismo, reacción anticlasicista marcada por el afán decorativo y la sensualidad en la ornamentación de las fachadas. El edificio de la antigua Cámara Agraria fue antes propiedad de un industrial , D. Manuel Pérez Martínez, que tenía instalada su bodega y comercio en los bajos de la vivienda. Visualmente es pura fachada. Pero estructuralmente es un almacén apoyado en la barbacana que rodea el lado Este del alcázar, y como tal almacén lo dibujó ya en 1509 Duarte d’Armas en su planta del castillo de Olivenza. Esa estructura castrense, marcada por la pesadez interior de formas y volúmenes, fue recubierta o disfrazada por un exterior estilo art nouveau. En la parte inferior se labró un zócalo con falso almohadillado y en la superior se abrieron una serie de vanos decorados con formas ondulantes, vegetales y adornos de gran dinamismo, péndulos de reloj en este caso. A fin de habilitar esta parte inferior como espacio de paso público y conectarlo con la vecina plaza de Ignacio Frade, en 2004 se eliminaron las puertas de acceso y los muros laterales, permitiendo así el disfrute de un espacio interior marcado por el juego de columnas y bóvedas.

En violento contraste con la torre albarrana, medieval , a la que está adosado, la casa particular de D. Manuel da Adega, como era popularmente conocido, representa la fusión de dos épocas y estilos muy alejados entre sí pero, sobre todo, el posible símbolo de una ciudad con dos almas.